El mundo no es blanco, ni negro, ¡Cuídate de los falsos dilemas!

De seguro te has percatado de que en los EE.UU., nuestro querido deporte rey, el fútbol, está muy lejos de ser alguno de los favoritos de las mayorías estadounidenses.

Está bien, ellos tienen su liga de “Soccer”, han organizado una Copa Mundial, tienen algunos aficionados, lo que tú quieras; pero que nuestro balompié haya destronado al fútbol americano, al hockey sobre hielo, al béisbol o el básquetbol, ni en sueños.

¿A qué se debe esto?

Según se dice, en los cuatro grandes deportes mencionados -todos creados en USA- no hay manera de que un partido termine en un empate, como es perfectamente posible en nuestro fútbol. Un empate es inadmisible. En “gringo básico” alguien tiene que ganar y otro perder. No hay manera de que el mundo funcione fuera de estos parámetros. Es por eso que nuestro futbol “no pega” en tierras estadounidenses

La Suma Cero y nuestra visión de la realidad

Esta situación de suma cero (si no ganas, pierdes) no es exclusiva de estos deportes en la tierra de Ben Franklin. De hecho, la encontramos en varias otras esferas del estilo de vida norteamericano: Las bolsas de valores, la lucha por el “Market Share” o cuota de participación en el mercado, los Republicanos vs Demócratas o Marvel contra DC Comics.

Por ello, es frecuente que pensemos “Hay que ser un gringo bobo para pensar que si algo no es blanco, entonces es negro.”

Pero, ¿Les sucede solo a los gringos simplones?

¿Nunca has tenido la tentación de etiquetar personas en alguna “categoría”? ¿Machista o feminista?; ¿Racional o emocional? ¿Inteligente o tonto? ¿Exitosx o fracasadx?

Aunque te resulte sorprendente, mucha de nuestra vida cotidiana está llena de estos aparentes dilemas.

Siendo -como somos- gente inteligente, instruida, sensible y de mente abierta, ¿Cómo es posible que caigamos con tanta frecuencia en ese juego?. Como siempre, la respuesta se encuentra en el modo cómo procesamos la información.

Nuestra mente simplifica para procesar mejor

Tal como lo hemos mencionado en algunas oportunidades, el cerebro humano no es exactamente un fan del procesamiento de enormes volúmenes de información: Se confunde, se cansa, se distrae. Con mucha facilidad.

Por lo tanto, prefiere simplificar al máximo este proceso y una manera de hacerlo es usar ese esquema binario: Bueno o malo, claro u oscuro, ganas o pierdes, salsa o reggaeton.

Muchas veces, semejante simplificación es de gran ayuda: Nos evita complicaciones y permite que nuestro cerebro recoja información de manera más eficiente y  nos haga tomar acción a la velocidad requerida.

El problema es que con mucha frecuencia también, caemos en la trampa de los falsos dilemas.

Imagínate que intentas hacer algo nuevo: Tocar un instrumento, aprender un nuevo idioma, encontrar una solución distinta a un problema; y no se te da con facilidad. Con gran frecuencia somos víctimas de esta simplificación y pensamos: “Si no puedo hacerlo, es que no soy bueno para eso”.

El Nuevo Normal y sus exigencias

Los tiempos que nos ha tocado vivir este año 2020, están llenos de oportunidades en las que tendrás que intentar hacer cosas nuevas o de hacer cosas conocidas de forma diferente. Pues bien, tenemos que escapar del pensamiento facilista de “Si no lo consigo, seguro es porque no puede hacerse” porque eso nos descorazona y nos impide seguir intentando  buscando nuevas maneras de lograr eso que queremos.

Y eso es un lujo que no podemos permitirnos.

El secreto para evitar ser víctimas de esta sensación de fracaso temprano es desarrollar nuestra capacidad de recuperarnos, también llamada Resiliencia.

Si somos personas resilientes, podremos descartar con mayor facilidad las creencias limitantes, controlar esos impulsos de abandonarlo todo porque creemos que no seremos capaces de lograrlo a causa de las dificultades iniciales y estar mejor preparados para ver oportunidades donde el resto del mundo solo ve obstáculos.

La Resiliencia llega en tu ayuda

Debido a ello, a mí me gusta mucho decir que la resiliencia es la capacidad de rebotar ante las adversidades, tal cual las pelotas de goma. Cuanto más fuerte el golpe, mayor la altura que la pelota alcanza.

Tu resiliencia se desarrolla como consecuencia de varios factores, entre ellos lo bien que te conoces a ti mismx y el modo más o menos adecuado con que manejas elementos tales como las adversidades que te ocurren, tus creencias y tus reacciones. Es una habilidad que se soporta en varias otras que también puedes desarrollar, entre ellas el optimismo, el control de tus emociones, la empatía, el modo como estableces relaciones de causa efecto, entre otras.

La resiliencia es una habilidad- que como todas- puede ser aprendida (Es más, te sugiero te aprendas) y para eso tengo un curso excelente que he creado basado en mis propias experiencias de vida y que está publicado en mi página web. Puedes encontrarlo aquí.

La próxima vez que te asalte la tentación de “tirar la toalla” cuando algo vaya mal, recuerda que la culpa la tiene tu cerebro que te quiere jugar malas pasadas. Solo tú puedes evitar que se salga con la suya.

Si te gustó este artículo, compártelo o envíaselo a alguien a quien creas puede serle de utilidad. Si necesitas desarrollar un plan más específico para recuperarte rápidamente y comerte el mundo, contáctame y lo conversamos. Estoy a tu disposición aquí

Escrito por Francisco Grillo Arciniega

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