¿Estás seguro de que escuchas bien?

No se trata de tu Otorrino-Laringólogo haciéndote preguntas capciosas. Me refiero a un tema crucial que debes conocer si quieres ser un comunicador exitoso.

No en vano Ernest Hemingway solía decir “Me gusta escuchar. Aprendí mucho escuchando atentamente. La mayoría de la gente nunca escucha”.

Salvo que nos propongamos firmemente escuchar con mucha atención lo que otro nos está diciendo, es muy probable que nuestro cerebro se distraiga y en lugar de escuchar a lo que el otro dice, termine pensando en cualquier otra cosa. Esto es algo que ocurre con demasiada frecuencia.

Para mayor complicación, la mayoría damos por sentado que “Escuchar” y “Oír” son sinónimos, cuando son palabras que aluden a situaciones completamente diferentes. Oír se refiere a lo que hacen nuestros órganos auditivos cuando están sanos. Escuchar es un proceso que tiene mucha mayor complejidad y está relacionado a los procesos que tienen lugar en nuestra mente al momento de descifrar la información que proviene de nuestros órganos sensoriales, de la información que obtenemos al oír, para decirlo mal y pronto.

Y esta característica de muchas de las personas que nos rodean es fatal desde la perspectiva de desempeñarse como comunicadores excelentes: No importa lo inteligente que seas, lo articulado y ensayado de tu discurso, si tu interlocutor no te escucha o no tiene interés en lo que estás diciendo, entonces estás acabado. No hay manera de que logres comunicarte adecuadamente.

Esta es la parte singular de una comunicación excelente: La magia no está del lado del emisor (lo que tu dices o quieres expresar) sino del receptor. Tienes que conseguir que la gente quiera escuchar lo que tienes que decir.

¿Cómo lograrlo?

Pues precisamente, haciendo eso mismo: escuchando. Solo cuando eres capaz de entender con claridad absoluta los deseos, intenciones y motivaciones ocultas de las personas a las que quieres hacer llegar tu mensaje es que logras adquirir la información necesaria que te permite elaborar mensajes de alto impacto, que capturen a tu público.

Aunque parezca una verdad de Perogrullo, para escuchar bien es necesario estar callado y ello no implica solamente que nuestra boca esté cerrada, sino que toda nuestra conciencia y actitud se concentre en tratar de entender el punto de nuestro interlocutor. Esta entrada se dedica a mostrarte tres estrategias importantes para que aprendas a alejar la tentación de no escuchar y por ende, puedas convertirte en un mejor oyente. Las estrategias son: Abrir tu mente, practicar la escucha influyente y encontrar el sentido de los mensajes.

Abrir tu mente: nuestro cerebro tiene algunos “modus operandi” que son muy buenos para ayudarnos a sobrevivir. Tal es el caso de los “atajos” que usa para ahorrarnos el proceso de una larga evaluación de las situaciones antes de tomar decisiones en entornos conocidos. En el mismo sentido, deja de prestar atención a la información que contradice nuestros modelos mentales. Pues bien, dichas características que son buenas para evitarnos mucho esfuerzo son al mismo tiempo las que nos dificultan tanto el proceso de prestar la debida atención a nuestros interlocutores. Los sesgos más usuales en los que caemos en ese contexto son:

  • Preparar nuestra próxima respuesta
  • Saber lo que el otro va a decir
  • Adelantar juicios y conclusiones
  • Mantener vigentes nuestras creencias

Escucha Influyente: Hay muchas maneras de escuchar, pero la mayor parte de personas piensa que hacerlo implica solamente guardar silencio mientras el interlocutor está hablando. En realidad, esta no es la manera más eficiente. Deberías ser capaz de aprovechar este momento para ejercer una influencia positiva en tu interlocutor y conseguir “ganarlo” para tu causa. Para este fin, existen algunas herramientas que te ayudarán a practicar una escucha realmente influyente. Entre dichas herramientas están:

  • Mantener contacto visual
  • Usar inteligentemente las expresiones
  • Esconder el teléfono móvil

Encontrar sentido: Ricardo Palma fue un escritor peruano romántico y costumbrista, con un gran sentido del humor. Su obra más reconocida es “Tradiciones Peruanas”, conjunto de cuentos cortos que relatan diversos aspectos de la historia del país, con un sesgo tragicómico en muchas oportunidades. Uno de esos casos es el cuento llamado “Al pie de la letra”, que relata la historia de Capitán Paiva, oficial del ejército incapaz de entender metáforas. Tanto así que cuando lo enviaron a detener a alguien por la vía de allanar la casa en donde se escondía, dio cuenta de la orden cumplida, indicando que había derribado el inmueble completamente y que ahora estaba tan llano como la palma de su mano. Hoy diríamos que Paiva tenía síndrome de Asperger, pero ese es otro cuento. De lo que aquí se trata es de que nuestra capacidad de escucha mejora considerablemente en la medida en que somos capaces de entender no solamente la literalidad de las palabras que nuestro interlocutor emite, sino lo que este realmente desea comunicarnos. Para estos fines, tienes a la mano herramientas tales como el modo de hacer preguntas; encontrarlos por qué subyacentes, y el saber cómo pedir cosas.

Ya lo sabes, la escucha activa es una habilidad que puedes desarrollar. Si necesitas más información sobre como desarrollarla, escríbeme a francisco@theskillsdude.com y agenda conmigo una sesión de mentoría personalizada para ayudarte en todos los obstáculos que encuentras en tu día a día.

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Escrito por Francisco Grillo

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