¿Te tomas en serio la Ley de Murphy?

Mi madre tenía una manera muy especial de mantener sus cosas en orden y yo era una de las víctimas de ello.

Por ejemplo, tenía una cómoda antigua, muy grande, con cinco cajones. En cada uno de ellos guardaba cosas diferentes: ropa, manteles, fotografías y otros recuerdos viejos, entre otras trastes por el estilo.

Mantenía siempre la cómoda con llave (como si hubiera alguien interesado en robarse calzones usados, fotos en blanco y negro o tapetes artesanales horribles) y cada cajón se abria con una diferente.

Cada vez que tocaba cambiar sábanas o mantel, me enviaba a buscarlas allí. Ese era mi tormento: Todas las llaves de la casa eran conservadas en un cofrecito. Ninguna tenía nada que pudiese ayudar a intuir su lugar de procedencia. Por lo tanto, la búsqueda implicaba un complejo ejercicio de prueba y error.

Para colmo, cada vez que buscaba una llave en especial, esta era la última en salir. Las primeras llaves en asomar eran todas aquellas que no servían para abrir el dichoso cajón de turno.

Y ese fue mi temprano modo de descubrir el principio “Si algo malo puede ocurrir, ocurrirá”, conocido como Ley de Murphy; que es el mismo que explica que las tostadas caigan siempre del lado en el que les pusimos mermelada; que la fila que no elegimos es la que avanza más rápido; y que los calcetines entren emparejados a la lavadora y salgan separados.

Hace realmente poco, encontré que esta ley o precepto (que no tiene base científica en sí misma) guarda una inquietante relación con otra que sí es una de las bases del modo como entendemos nuestro mundo y el espacio hasta donde lo podemos observar: Me refiero a los principios de la termodinámica y en particular, el segundo, según el cual: “La entropía del universo siempre tiende a aumentar”.

Puede ser que el enunciado no resulte demasiado claro, pero se trata de algo muy simple realmente: Toda partícula en nuestro universo, va de un estado de orden a uno de desorden y no al revés (al menos no de manera espontánea).

Según esto, no importa lo bien que planeemos nuestras vidas y actividades, lo detallados que sean nuestros proyectos, lo organizados que tengamos los cajones; la vida (los principios de la física, las leyes del universo o como quieras llamarle) se van a encargar de que te ocurra algo que no tenías previsto que te va a echar a perder los planes.

Este es el mismo aprendizaje que tuvo Zenon el año 350 AC. Había invertido toda su gran fortuna en mercaderías que estaba transportando por vía marítima desde Líbano hasta Atenas. Esperaba multiplicar su riqueza venciendo a muy bien precio tales especies.

Era un plan magnífico.

Hasta que la Ley de Murphy cayó sobre él en la forma de una tormenta que hizo naufragar la flota y perder todas sus mercancías. Zenón tuvo que quedarse en Atenas, básicamente porque carecía de medios para regresar a su tierra y decidió aprovechar el tiempo estudiando filosofía, disciplina que lo apasionó. Tanto fue su entusiasmo que creó una nueva escuela filosófica: El Estoicismo.

Los estoicos, quienes predicaban el valor de la razón, propusieron que las emociones destructivas eran el resultado de errores en nuestra visión del mundo. De este modo, fueron capaces de ofrecer orientación para que las personas pudiesen permanecer resueltas, fuertes y en control de la situación. Es decir, un método para que las adversidades de la vida (que te van a ocurrir de todas maneras por el mérito de la Ley de Murphy y la segunda ley de la termodinámica).

Entonces, si eres de aquellas personas a las que le irrita mucho que cambios o situaciones no previstas no te permitan cumplir con lo que planeaste; que no tolera que sus proyectos fracasen; que se siente desolado porque las normas de aislamiento te impiden sacar adelante tus ideas o alguna otra parecida, tengo para ti cinco consejos excelentes, recopilados por Daniel Colombo a partir de trabajos de filósofos estoicos que te van a ayudar a sobreponerte mejor de las adversidades:

  1. “Es esencial que recuerdes que la atención que le des a cualquier acción debe ser proporcional a su valor.” Marco Aurelio. En buen romance, deja pasar las cosas que no te conducen a lograr tus objetivos. Por ejemplo: Las que pudieron ser y no fueron.
  2. “La mayoría de lo que hacemos y decimos no es esencial. Pregúntate en cada momento, ¿es esto necesario?” Marco Aurelio. No gastes tiempo ni energía en cosas que o no te sirven para conseguir tus fines o no te generan placer o satisfacción.
  3. “Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no” Epicteto. Como consecuencia, lo lógica indica que nos orientemos a cambiar todo aquello que controlamos en lugar de lamentarnos por no poder modificar lo que está fuera de nuestra influencia.
  4. “Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien.” Séneca. Por lo tanto, pon manos a la obra para moverte del lugar donde estás. O como decía un amigo mío, “No te preocupes, mejor ocúpate”
  5. “Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre los acontecimientos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza”. Marco Aurelio. Esta resume buena parte de la sabiduría del estoicismo. Si te sientes afligido por una adversidad, cambiar la manera como piensas al respecto es la única forma de salir adelante.

Está en tus manos convertirte en una persona a la que ninguna adversidad pueda derribar. Tengo un curso para ti que puedes encontrar en la sección de CURSOS.

Escrito por Francisco Grillo Arciniega

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