¿Sabes usar tu “Pensamiento Lateral”?

No sé si lo viste en redes, pero durante las últimas semanas anduve dictando cursos de habilidades blandas bajo el gentil auspicio de la Asociación Peruana de Experiencia de los Clientes con Apexo. Las clases online eran los martes y los jueves por poco menos de dos meses y se hacían vía Zoom: Entre 7:00 y las 8:30 pm nos conectábamos con líderes de equipos de empresas de BPO y conversábamos sobre como mejorar nuestras capacidades de liderar equipos cuando ya no estamos cerca los unos de los otros.

Todo estuvo funcionando de maravilla hasta que llegó el momento de la última clase: La urbanización en la que vivo (alejada 60 km de la ciudad) anunció que habría corte de energía ese mismo día y hora y yo, obviamente, no contaba con generadores eléctricos para salvar a contingencia. Me puse a pensar en soluciones. Ninguna parecía viable pues ir a cualquier lado en la ciudad (un café, un lugar de trabajo compartido, un restaurante, la casa de algún familiar) no me iban a permitir llegar a mi casa en tan solo 30 minutos, que era el lapso que quedaba entre la finalización de la clase y el inicio del “toque de queda” que tenemos en Lima por causa de la pandemia.

Nuestra manera de resolver problemas es el problema

La suerte parecía estar echada. Tendría- contra mi voluntad y reales deseos- que mover la fecha de la clase, con todos los inconvenientes que ellos suponen: Malestar en los participantes, problemas de agenda, perdida de la “velocidad de crucero” que habíamos ganado, entre otras.

Hasta que me di cuenta de que era mi modo de pensar en el problema que me impedía encontrar una solución mejor.

Me explico: Debido a las características del funcionamiento de nuestra mente, al momento de resolver problemas, es muy frecuente que utilicemos viejos “caminos” que ya hemos transitado antes cuando nos enfrentamos a un problema o situación cualquiera que se nos atraviesa. Estos caminos son una secuencia estructurada de pasos que vamos recorriendo en un determinado orden para que nos conduzca a una solución.

Siguiendo con mi ejemplo, la secuencia que seguí originalmente es más o menos obvia:

“No tengo energía-no podré conectarme a la clase- tengo que buscar otro lugar-la distancia entre ese lugar y mi casa no me permitirá regresar antes del toque de queda- debo posponer la clase para otro día”

Si te das cuenta, hay una lógica aparentemente irrebatible en la estructura de pensamiento. Cada paso que avanzo es la consecuencia racional y única del paso anterior. Esta es la manera como la mayor parte de nosotros ve el mundo y sus problemas. Obviamente en este caso, el proceso mental me llevaba a una solución claramente subóptima: Dictar la clase otro día.

Y ese normalmente es el problema en el que caemos al pretender usar este método de solución de problemas para todos los casos, como si todo pudiera resolverse del mismo modo que un examen de álgebra de nuestra época escolar.

Una mejor solución: Pensamiento Lateral

Pero obviamente, existía una solución mucho mejor para mi problema, que no se me ocurría porque la tenía “guardada” en un compartimiento distinto de mi mente y estaba seguro (inconscientemente) de que no cabía dentro de mi secuencia lógica de pensamiento.

Verás que tu mismo puedes llegar a la solución del problema con solamente mencionarte yo una palabra, que es una que no está asociada con el proceso de dictar clase, ni de acudir a un café o restaurante, ni de arrendar un espacio de trabajo compartido.

La palabra es “Dormir”

¿Qué ideas se nos vienen a la cabeza cuando hablamos de dormir? Pues camas, pijamas, dormitorios y en no mucho tiempo se nos ocurre la palabra que nos da una nueva perspectiva:

“Habitación de hotel”

Si arriendo una habitación de hotel, tengo energía eléctrica, tengo wifi gratis para conectarme y tengo un lugar donde quedarme al final de la clase sin tener que preocuparme por el toque de queda. Obviamente, eso fue lo que hice y funciono todo muy bien, sin necesidad de posponer la sesión.

¿Qué es el Pensamiento Lateral?

¿Por qué me costó tanto llegar a una solución tan obvia, conveniente y sencilla?. La explicación nos la da Edward de Bono, el padre de lo que hoy conocemos como “Pensamiento Lateral”: En el modo tradicional de pensamiento (secuencial y lógico) hago cosas como las siguientes: Escojo de entre soluciones conocidas, me aseguro de estar pensando “correctamente”, sigo un orden y me muevo en las direcciones más probables (o conocidas). Es por eso que al usarlo, nos cuesta tanto tener ideas originales. Siempre llegamos a las mismas soluciones.

Usando “pensamiento lateral” por el contrario, hacemos cosas diferentes: Busco alternativas inusuales, sin importar si guardan poca relación con el problema (meter la palabra “dormir” en el raciocinio, por ejemplo); me enfoco en lo que es diferente, voy saltando entre temas que pueden o no tener conexión con el asunto, y me entretengo en las soluciones menos probables.

Como todo en esta vida, desarrollar nuestra capacidad de pensar de modo lateral, requiere que nos habituamos a ello. Se trata de una habilidad que como todas, se puede aprender, pero requiere que cambies tu forma habitual de funcionar. Ojo, no se trata de cambiar aquí un modo de pensar por el otro, ya que el pensamiento vertical tradicional es perfectamente válido y útil en muchos casos. La idea es que tengas una manera alternativa de pensar que puedas utilizar cuando te haga falta.

Algunas técnicas que pueden ayudarte a desarrollar tu pensamiento lateral

  1. Introducir en el raciocinio, palabras aleatorias, que pueden estar lejanamente vinculadas al problema que buscas resolver. (Pensar en dormir cuando tratas el problema de la clase y el corte de energía).
  2. Suprimir alguna característica del problema (“Imaginemos que no tengo que regresar a casa después de la clase”).
  3. Cambiar algún aspecto relacionado con el entorno del problema (“No solo trabajas en oficinas, hay gente que trabaja en su hotel cuando esta de viaje”).
  4. Establecer analogías con otras situaciones (¿Cómo me las arreglaba cuando tenía que viajar por trabajo?).
  5. Invertir el problema o analizar el lado contrario (¿Qué alternativas tengo que no incumplen el toque de queda?).
  6. Fraccionar el problema (Primero, ocupémonos de donde puedo dormir para no regresar a casa).

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