Hablando en público como los grandes: Nuevos consejos para brillar

Algunos años pasaron desde el episodio de Buenos Aires y sus duros aprendizajes, pero fueron tiempos muy productivos. Casi se podría decir que ahora me ganaba la vida hablando en público y había acumulado muchas “horas de vuelo” en la materia.

Como ocurre con todas las habilidades, esta -la de hablar en público- mejora sustancialmente con la experiencia, pero también poniendo en práctica los sencillos trucos a los que se refería mi artículo anterior y los que voy a mencionar aquí.

En una oportunidad, estaba yo en Bogotá. Trabajaba para una multinacional de servicios con presencia en casi toda Hispanoamérica y la sucursal colombiana fue invitada a hacer una ponencia en un congreso internacional sobre servicios de BPO. La sucursal en mención era muy nueva y no tenía personas que pudiesen hacerse cargo del tema.

¿Y qué crees?

Pues sí, me pidieron que fuera desde Lima a presentar la ponencia, lo que evidencia los avances en la conquista de mis pánicos escénicos.

El día indicado, empecé un poco tarde mi charla por varias demoras atribuibles a la organización. Estando a mitad de la misma y sin previo aviso, el salón se quedó completamente a oscuras.

Había que hacer algo pronto para evitar el caos y el desconcierto y a mi no se me ocurrió otra cosa que contar una anécdota humorística sobre que el corte de luz en realidad era un aviso para que nos apuremos terminando la charla, de modo que el siguiente ponente y su público pudiesen entrar, igual como se hace en las bodas cuando uno excede el tiempo de uso de un salón.

El público empezó a reírse de buena gana y la tensión generada por el incidente se estabilizó. En un par de minutos, la iluminación regresó y pude continuar y terminar mi presentación sin mayores tropiezos.

Mis colegas colombianos presentes estaban muy impresionados de mi actitud tan “canchera” y el modo como manejé el incidente, pero ello no es sino resultado de moverme en un terreno muy conocido.

La presentación que estaba usando para el evento, con ajustes y adecuaciones pequeñas aquí y allá, era la misma que yo ya había hecho unas tres docenas de veces, pues la usaba para dictar clase, para presentar servicios de la empresa ante clientes, para formar a los nuevos vendedores que se incorporan y otras circunstancias. Me la conocía de cabo a rabo, como quien dice. Casi la podía presentar en automático. De ese modo, mi atención pudo darse el lujo de mantenerse relajada sobre el contenido temático y así, tener la flexibilidad de que se me ocurran salidas si algo raro sucedía. Y fue exactamente lo que pasó: Llegó el apagón y se me ocurrió una historia cómica para aliviar tensiones.

Además de los 8 consejos que te di en mi artículo anterior, hay otros cinco que quiero compartirte, en la esperanza que te sean tan útiles como a mí.

  1. Empatiza con tu audiencia: Siempre es muy bueno dedicar tiempo a analizar el perfil de las personas que van a escucharte. Información tal como ocupación, edad promedio, actividad a la que se dedican si son empleados de una empresa, género, etc. todo ello es una muy valiosa fuente para que puedas organizar tu estrategia de cómo llegar efectivamente a cada uno. No es lo mismo hablar ante funcionarios de alto nivel que ante personal juvenil, para poner un ejemplo. Necesitas usar anécdotas, ejemplos, situaciones y casos diferentes según el perfil de la audiencia. Una cosa curiosa que debes tener en consideración también es la nacionalidad de las personas. En Hispanoamérica todos hablamos español, pero podemos caer en grandes malentendidos si no somos cuidadosos. “El aguamanil está en el solario, guindado en un mecate”. Aunque no lo creas, es una frase en castellano, pero corresponde a un modo de hablar de una zona en particular, y mejor ni te cuento otras formas menos ortodoxas que se usan en otras muchas partes. Por ello, y por el diverso significado de las palabras según la región, es que debes tener cuidado. Si logras utilizar sus modos de expresión y vocabulario, será más sencillo que el público empiece a sentirte como alguien conocido y de confianza, y ello mejorará su predisposición para contigo y lo que quieras decirles
  2. Motívalos: Un error frecuente que yo cometía al principio era pensar que si las personas habían ido a la sala en la que yo estaba presentando, era porque estaban interesados en escuchar lo que yo tenía que decirles. Eso es a lo mucho, una buena hipótesis de trabajo, pero nada más. Las personas no quieren tomarse el trabajo de deducir para qué sirve lo que les estás diciendo. Tienes que ser tú mismo quien lo haga y cuanto más temprano, mejor. Si logras captar su atención tanto desde el lado racional (Explicándoles que van a aprender, lo que van a poder ganar, las ventajas que van a obtener) como desde la vertiente emocional (que perciban que los ejemplos, problemas y soluciones a los que aludes son parte de su vida y se sientan identificados) tendrás un auditorio conectado y partícipe, que va a recordar lo que le contaste. Es muy importante que estas razones por las cuales el público debería escucharte, sean expresadas al momento de iniciar tu ponencia. Es decir, que estos sean los primeros temas que abortes en tu presentación.
  3. Habla de ti: Este es un consejo medio obvio porque si me sigues, te darás cuenta de que la uso siempre. Todos hemos acumulado una cantidad impresionante de experiencias y situaciones que ilustran y permiten describir las situaciones a las cuales te refieres en tu presentación. Ilustremos esto con un rápido recuento del modo como utilicé esta herramienta en mis dos últimos artículos: Mi “solo” en el coro escolar; la horrible presentación en Buenos Aires; la charla en Bogotá, los salones de Bodas de Lima. ¿Por qué es tan bueno hablar desde tu experiencia propia?. Porque te da autenticidad. La gente puede tener la certeza de que no estás solamente repitiendo lo que leíste en alguna parte, sino que tienes situaciones concretas de vida en las que has podido aplicar, (o has descubierto la necesidad de aplicar) los temas y asuntos que incluyes en tu charla o presentación. En consecuencia, tu influencia y persuasión para con ellos aumenta como consecuencia del uso del principio de autoridad (Ver aquí mi artículo sobre cómo funciona el principio de autoridad).
  4. Cuenta historias: Hemos hablado mucho sobre el modo como el “Storytelling” te ayuda a establecer conexiones profundas con tu audiencia. Básicamente porque las historias bien contadas tienen la propiedad de trasladarnos a épocas en que las narraciones eran una parte muy importante del modo en que aprendíamos y conocíamos las bases de nuestra cultura. La razón por la cual contar historias es un mecanismo tan efectivo para capturar y mantener la atención de tu audiencia es por la capacidad que tienen de movilizar emocionalmente a las personas y por añadidura, te permiten ilustrar mejor los temas que estás tratando. Las historias te permiten igualmente despertar la curiosidad de las personas, quienes se mantendrán al pendiente de lo que dices hasta conocer el desenlace de lo que les estás contando.
  5. Diviértete: El humor y la creatividad usan el mismo sistema de pensamiento: Lo que Edward de Bono llamaba “Pensamiento Lateral”, que no es otra cosa que romper la lógica lineal del pensamiento habitual y salir con algo que nadie se esperaba. Es por eso que utilizar el humor cada vez que puedas, en tus presentaciones y escritos en general, te permite lograr un nivel de conexión con tu audiencia que sería muy difícil de conseguir en otras circunstancias: Los cerebros de las personas que te escuchan van a segregar dopamina, neurotransmisor responsable del placer. Esta sustancia es la responsable de nuestra motivación y deseo. Y nuestro cerebro es un adicto a ella: Querrá repetir siempre las experiencias que le dan placer. Si logras la segregación de la dopamina suficiente, tendrás una sala llena de fans.

Si quieres aprender más de cómo prepararte mejor para enfrentar la nueva normalidad y el distanciamiento social, gracias a lo cual tendrás que mejorar mucho tus capacidades de comunicación interpersonal, tanto en lo que a tu vida personal se refiere, como en tus relaciones personales, he preparado un curso en el cual tratamos a fondo dichos aspectos. Se llama “Soft Skills para el Liderazgo en la Nueva Normalidad” y está disponible en LOS SKILLS.

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¡Hasta la próxima!

Escrito por Francisco Grillo

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