Las empresas están a punto de perder 8500 billones de USD

Hace algún tiempo, las grandes empresas estadounidenses y europeas, agobiadas por los incrementos de costos en sus países de origen, decidieron trasladar parte de sus actividades a nuevas locaciones como la India o Filipinas. Allí, pudieron encontrar trabajadores bastante bien calificados, con honorarios y sueldos muy por debajo a los que estaban acostumbrados a pagar. Al principio del desembarco, todo fue como en “La vida en rosa”: Reducción de costos, mayor productividad, facilidad en el reclutamiento y selección, entre otras maravillas.

Sin embargo, en poco tiempo, cuando el número de empresas que decidían instalarse allí aumentaba y en consecuencia, crecía también la demanda por trabajadores, empezó a aparecer un fenómeno inesperado: A medida que las empresas iban captando a los profesionales más preparados, se evidenció que la mayoría de ellos no tenía la formación adecuada a los requerimientos de las empresas recién llegadas.

Es decir, ingenieros con formación tecnológica había muchos, pero la mayoría de ellos había estado formado con estándares de calidad inferiores a los del mundo occidental. Por tal motivo, carecían de todo el conocimiento que era factible encontrar en ingenieros de otras latitudes. Por lo tanto, muy pronto las empresas descubrieron que para seguir aprovechando las ventajas de costos más bajos que encontraban en Asia tenían que tomar medidas drásticas.

En ese tiempo, el problema que encontraron las empresas occidentales estaba referido a un marco geográfico específico (Países del Asia) y a dificultades para encontrar niveles adecuados en determinadas habilidades técnicas. Hoy estamos frente a un problema de mayores dimensiones y alcances. Debemos enfrentarnos a lo que la firma consultora global Korn Ferry denomina “La escasez de talentos de $8.5 billones”

En poco tiempo más, el talento humano va a ser insuficiente

En efecto, en un reciente estudio elaborado por la citada firma, que incluye un amplio análisis realizado en varios países del orbe, el problema más grande no es que los robots vayan a sustituir a los trabajadores humanos y desempeñar todos los trabajos. El problema más acuciante es que en muy pocos años más, no habrá suficientes humanos que puedan desempeñar todos los trabajos existentes De hecho, el estudio encuentra que para 2030, habrá una escasez global de talento humano de más de 85 millones de personas, lo que es más o menos el equivalente a la población de Alemania.

Si las personas, estados y empresas no nos decidimos a tomar cartas en este asunto, a finales de la presente década esa escasez de talento podría ser la causante de perdidas de ingresos anuales por un importe de alrededor de $ 8.5 billones de USD, por causa de negocios que no llegaran a concretarse por falta de personal debidamente calificado en las empresas. ¿Por qué ocurre esto?

Una de las razones más importantes se debe a simples factores demográficos. Varias de la economía tecnológicamente más avanzadas vienen reduciendo de manera sostenida sus tasas de natalidad desde hace mucho tiempo atrás. En otros casos -como por ejemplo el de los EEUU, casi la totalidad de los integrantes de la generación de Baby Boomers estarán retirados para cuando llegue la fecha mencionada y el dinamismo del cambio tecnológico no habrá dado tiempo suficiente a que las nuevas generaciones aprendan todas las habilidades complejas que hacen falta para desempeñar los puestos que van quedando vacantes.

La escasez de talento va a ser tan importante, que incluso amenazará las posiciones dominantes de varias de las economías nacionales que hoy son líderes en algunos sectores de la actividad industrial. Países como China, Rusia o los EEUU verían modificadas sus posiciones relativas en las tablas de posiciones de liderazgo que hoy mantienen, debido a la imposibilidad de conseguir trabajadores con formación en alta tecnología.

Las personas y el futuro del trabajo

Pero debemos ser cuidadosos al analizar este panorama: Si bien muchos de los ejemplos que cita Korn Ferry en su estudio se refieren a la escasez de trabajadores con un claro sesgo tecnológico, ello no debe distraernos de un factor crucial: Hay abundante evidencia muy contundente según la cual la evolución y el futuro del trabajo estarán enormemente determinadas por las capacidades de los seres humanos.

De hecho, la evidencia sugiere que las personas no podremos ser sustituidas por las máquinas. Es el talento humano, no el capital, la tecnología o cualquier otra cosa, el factor clave que será el responsable de amalgamar factores como la innovación, la competitividad y el crecimiento en el siglo XX. Según Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, el trabajo, no va a ser una carrera entre humanos y máquinas, sino una búsqueda constante para reconocer y desarrollar todo el potencial de los seres humanos.

Podrá parecer contra intuitivo, pero en la medida en que la tecnología crezca y se haga más compleja, el talento humano verá aumentar su valor. En entornos cada vez más VUCA serán los humanos quienes tendrán las capacidades que hacen falta para innovar y generar nuevas ideas y modelos de negocio, para inspirar y persuadir a las personas y para liderar equipos y organizaciones hacia el éxito

Potencial y generación de valor

Más allá de que pueda parecer una obviedad, creo que es muy importante ver el tema de la diferencia entre personas y máquinas desde una perspectiva un poco diferente a lo habitual. Al fin y al cabo, según lo que señala Michael Priddis Past Lider del Boston Consulting Group en Asia, “Para las máquinas es fácil hacer cosas que los humanos encontramos difíciles; pero son malas haciendo cosas que nosotros consideramos fáciles” y esto es una de las formas más elocuentes de expresar las diferencias existentes entre ambos.

Yendo un poco más allá, son dos los elementos que marcan de manera clara las diferencias entre personas y máquinas: El potencial y la capacidad de generar valor. Las personas son capaces de tener esa característica que los expertos llaman “Mentalidad de Crecimiento”, por el mérito de la cual, crecen y desarrollan en la medida en que adquieren más conocimiento, mayor experiencia y más recorrido en los diferentes campos del saber. Es decir tienen un gran potencial de crecimiento y es este potencial el que los convierte en agentes de generador de valor para las organizaciones y la sociedad en su conjunto.

Por el contrario, las máquinas tienen una operativa completamente diferente: Solo son capaces de entregar determinados “outputs” que generalmente no puede ser incrementado más allá de ciertos límites máximos y no son generador, sino destructores de valor, precisamente por el hecho de ser pasibles de depreciación en el tiempo.

¿Cómo enfrentaron las empresas europeas y de los EEUU la escasez de talento que encontraron hace años en Asia? De la única manera posible: Creando programas de “complementación académica” que hicieran posible que los ingenieros locales adquiriesen las habilidades duras de las que carecían. Pues bien, algo similar aunque en mucho mayor escala debemos hacer las empresas del mundo entero de cara a lo que nos espera dentro de pocos años: Desarrollar en nuestros colaboradores las habilidades o soft skills necesarios para que sigan haciendo todo eso que las máquinas no saben ni pueden hacer y que será crucial para el sostenimiento de la economía global: Innovación, creatividad, trabajo en equipo, liderazgo, comunicación y persuasión, entre otras no menos importantes.

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