Acelera tu proceso de buscar empleo

Angélica tiene 28 años y hasta hace poco estaba trabajando para un restaurante. Digo “hasta hace poco” porque cuando empezó la locura covidense, los restaurantes dejaron de funcionar.

Recientemente, Marcos, el propietario del restaurante convocó a sus empleados y les dijo que obviamente, sin comensales que fueran al establecimiento, había muchos puestos que ya no iba a necesitar: Meseros, valet parking, anfitrionas etc. Sin embargo – precisó Marcos – son necesarias muchas personas para organizar el nuevo modelo de negocio de atención por delivery. Esto involucra personas que tomen pedidos por teléfono, correo o redes sociales, personas que ayuden con el empaque y personas que apoyen con la entrega de los pedidos.

Angélica tenía mucho temor de desempeñar cualquiera de estas nuevas actividades: No lo había hecho nunca antes, se sentía insegura respecto de las habilidades que le harían falta para las nuevas funciones, y en realidad, tampoco le gustaba mucho la idea. Ella se consideraba una mesera muy valorada y las otras cosas que se requería hacer, no lograban motivarla.

Fue así como Angélica y Marcos decidieron poner fin a su relación laboral.

Pues bien, con el paso del tiempo, Angélica lo está pasando mal. Los restaurantes no volvieron a activarse a la velocidad que todos pensaron al inicio y por lo tanto, no consigue re-insertarse. Está muy apremiada, tiene 28 años, es madre soltera de una niña pequeña; vive en casa de sus papás, que son ya muy mayores y su salario ayudaba a mantener la casa.

Necesita con urgencia buscar otro empleo. Ya no de mesera, sino de lo que se pueda.

Angélica me contactó y me pidió que la ayude con las habilidades que necesita desarrollar para que la búsqueda de empleo sea más eficiente. Le preparé y envié una lista que me gustó tanto que me provocó compartirla también contigo:

Pensamiento crítico y análisis causal: Para determinar cuál fue la razón por la cual fui yo y no otra persona la que perdió el empleo. No servirá de nada echarle la culpa a factores externos. Necesitamos tener claro qué fue lo que nosotros aportamos al evento para que ocurriera. Solo así podremos armar un plan de mejora y evitar que nos vuelva a ocurrir.

Autoconfianza: Tengo fortalezas y ventajas respecto de los demás. Solo tengo que ser consciente de ellas y sacarlas a relucir cuando haga falta. (En las entrevistas, por ejemplo, siempre hace falta). Si yo mismo no creo en mí, voy a proyectar mis dudas y causaré el mismo efecto en mis interlocutores. Si no consigo desarrollar mi autoconfianza, es probable que sea presa del “Síndrome del Impostor”, que consiste en pensar ¿Qué demonios hago aquí si en realidad hay otros que saben más de esto que yo”. Y esto, obviamente, limita nuestra capacidad de acción.

Escucha activa: Las entrevistas de empleo no son concursos de “Quien más habla gana”. Tratar de “venderse” excesivamente sin ponerse un momento a pensar en las necesidades del que tenemos al frente, causa generalmente una impresión negativa y muchas dudas. Es mucho mejor preguntar y prestar mucha atención a las respuestas. Solo cuando escuchas bien, entiendes lo que el otro necesita y puedes preparar mejor tu mensaje. De esa manera, el mensaje le llegará fuerte y claro y lo convencerá con más facilidad.

Control de emociones: Evita la tentación de enviar CV a todos los anuncios que llegan a tu vista. Mucho mejor es analizar realmente lo que cada aviso busca y concentrarte en aquellos avisos que mejor coinciden con tus habilidades. Hay muchas personas buscando simultáneamente. Por lo tanto, debes tener cuidado de evitar caer en la actitud derrotada del “A mí nadie me llama” y perder el impulso que necesitas tanto en estos tiempos. El control de tus emociones te ayudará también a entender que si no obtuviste el puesto, no es que “no sirvo para nada”. No fuiste aptx para ese empleo, nada más. En otros casos tendrás mejor suerte.

Si tienes que salir a buscar nuevo empleo, espero que estos consejos puedan servirte. Si por el contrario, quieres aprovechar esta magnífica oportunidad para (¡Por fin!) dedicarte a echar a andar tu negocio personal, no dejes de mirar este video, con varios consejos que también te van a ayudar a lograrlo

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Escrito por Francisco Grillo

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