La dificultad de moda: Ponerse de nuevo pantalones

En su momento, Edward de Bono nos dio a conocer la relación que existe entre la creatividad y el humor. De hecho, la capacidad de saltar a conclusiones totalmente inesperadas y no vinculadas con la narrativa previa es una de las cosas que caracterizan al humor. De la misma manera, la creatividad es capaz de deducir situaciones o ideas inesperadas que no siguen la línea argumental de la razón.

Sobre Creatividad y Humor

Para entender mejor este tema, te comparto una historia que suele narrar un cómico peruano, don Pablo Villanueva, mejor conocido como “Melcochita”:

“En la puerta de una cantina, un parroquiano trata de salir del establecimiento, luego de haber estado bebiendo por varias horas. Pese a sus intentos, no logra mantenerse en pie. Se incorpora con mucho trabajo, pero al pararse, las piernas no lo soportan y vuelve a caer. El borracho, sorprendido se pregunta: “¿Qué ocurre conmigo? Es cierto que he estado bebiendo, pero no es para tanto.” Mientras dice esto, sigue tratando de pararse sin éxito. Hasta que de pronto, sale alguien de la cantina y le dice: “Oye, Vicente, que has dejado adentro tu silla de ruedas!”

Lo que resulta divertido es que la condición de persona que anda en silla de ruedas, que es la causa del problema, no se tiene en cuenta en la narración inicial y esto es lo que hace graciosa la historia. Lo mismo ocurre con la creatividad: En lugar de sacar conclusiones que siguen la ruta trazada por la línea argumental racional, “saltan” a otras inesperadas en las que nadie pensó.

El humor y el cociente intelectual

Pero esta relación entre humor y creatividad no es el único dato curioso. También resulta que tener un sentido del humor desarrollado, guarda un estrecho vínculo con la inteligencia. Ojo, no con la inteligencia emocional, sino con el pensamiento lógico matemático. En 2010, investigadores de la Universidad de Nuevo México- siguiendo una serie de estudios que se remontan a mediados del siglo XX- realizaron estudios con 400 estudiantes. Realizaron distintas pruebas de inteligencia verbal, razonamiento abstracto y su capacidad para producir humor. Los puntajes altos en las pruebas de inteligencia se correlacionaron con las habilidades para reconocer y producir humor.

Entonces, queda claro que la capacidad de desarrollar humor ante las más diversas situaciones es una demostración de alto cociente intelectual. Y esto es precisamente lo que ha demostrado hace poco la página canadiense “Modern Concierge”, una web de membresía con servicios variados para todos aquellos que deseen tener un conserje que les facilita la vida, para temas tan variados como conseguir una botella de ese vino tan especial, entradas para un concierto u organizar una cena espectacular en tu casa para que tus compañeros de trabajo mueran de la envidia.

Cómo regresar sano y salvo a la vida social, y no morir en el intento (1)

Pero, ¿Qué ha hecho Modern Concierge? Nada menos que proporcionar valiosos consejos para la vuelta al trabajo presencial. Si, a ese temido y casi olvidado antro llamado “la oficina” que en muchos países y gracias a los avances en los procesos de vacunación, amenaza cada vez más en volver a ser parte del día a día de la mayoría.

En línea con ello, Modern Concierge ha publicado tres geniales tarjetas de autoayuda con consejos y pautas para enfrentar estos desafíos que antes de la crisis sanitaria tenías resueltos, pero que luego de todo el bolondrón de cambios, emociones encontradas y nuevas situaciones; podrías haber olvidado y ello representar una dificultad en el cometido de reinsertarse en la vida social cotidiana.

Las tarjetas de ayuda o “guías instruccionales” como las llama Modern Concierge, las puedes encontrar en el blog de la página, pero yo te las resumo aquí mismo:

  1. Ponerte los pantalones: Luego de largos meses de uso de pantalones con elástico en la cintura o shorts, puedes haber olvidado los pasos a seguir para volverte a meter dentro de un pantalón normal. Al respecto, los útiles consejos van desde asegurarte que los pantalones sean los tuyos, que tu ropa interior quede dentro del pantalón y no al revés, que el cierre relámpago quede hacia adelante, y que seas cuidadoso al cerrar este último, ya que por su cercanía con zonas anatómicas delicadas, podrías atrapar involuntariamente algo que luego va a ser muy complejo y doloroso de liberar.
  2. Comer en público: Tanto tiempo de aislamiento puede haberte hecho olvidar alguna que otra norma de urbanidad en la mesa: No hay problema, para eso está “Modern Concierge” : Para hacerte una rápida revisión de las principales reglas a tener en cuenta en este momento tan especial. Entre ellas, esta que recuerdes el uso de la cuchara si es que la merienda incluye sopa, por más que el método “paleolítico” que te acostumbraste a usar (Beber la sopa directamente del plato) sea más rápido y eficiente. No es recomendable olvidar que puede haber gente mirando lo que haces. Otro consejo de oro es que lleves ropa de color oscuro, para así disimular las inevitables salpicaduras que ocasionará tu temporal impericia en el uso de cubiertos. Sin importar lo ansioso que estés por reconstruir tus relaciones interpersonales, deterioradas durante el aislamiento, evita hablar con la boca llena, dado que ello realmente te va a ayudar poco para conseguirlo.
  3. Conducir tu auto: Indudablemente, si no podías salir de casa es poco probable que hayas utilizado tu vehículo durante el aislamiento. Por lo tanto, necesitas también aquí de alguna ayuda. La primera de ellas es que antes de intentar ir por el auto, recuerdes ponerte los pantalones (ver guía instruccional N.º 1. Una vez cubierto este aspecto, el segundo desafío es encontrar las llaves, las mismas que pueden haber quedado olvidadas en el bolsillo de una prenda fuera de temporada y que quizás ya ni te queda. Si eres una persona comprometida con el cuidado de la fauna y el medio ambiente, es conveniente que antes de encender el auto, levantes la tapa del motor y/o mires debajo del vehículo, para asegurarte que durante el aislamiento, este no haya sido elegido como refugio o nido de alguna familia de mamíferos. Por último, enciende el vehículo y aléjate de tu vecindario, pero sin mirar por el retrovisor, para evitar ataques de melancolía que dificulten tu reinserción en la oficina.

Ahora sí, consejos “en serio” si es que tienes que volver a la oficina

Bromas aparte, está claro que luego de casi 18 meses de distanciamiento y trabajo en casa, muchas cosas cambiaron y perdimos el buen “estado físico” que solíamos tener para acometer algunas de nuestras responsabilidades básicas.

Los niveles elevados de ansiedad y depresión que enfrentamos como consecuencia de la crisis, tampoco ayudan. La conveniencia de trabajar desde casa junto con la ausencia de etiqueta social de verdad pueden habernos hecho olvidar lo que significa ser un ser humano en pleno funcionamiento en la sociedad.

Entonces, ¿Qué puedes hacer para enfrentar al mundo pospandémico? Aquí algunos consejos sencillos:

  1. Empieza pequeño
    La ansiedad social a menudo proviene de sentimientos de incertidumbre y falta de control en tu entorno. Si te sientes incómodo por reintegrarte a la sociedad, comienza con las cosas que puedes controlar. Podrías comenzar finalmente por cambiar tus pantalones deportivos manchados de salsa de fideos por un par de jeans limpios o reunirte con solo uno o dos amigos a la vez. Tampoco sientas la necesidad de apresurarte a volver a actividades no esenciales hasta que estés listo. Hacer todo en tu propio tiempo será lo mejor para tu salud mental.
  2. Cíñete a una rutina
    Durante la cuarentena, muchas personas descubrieron que establecer una rutina constante ayudaba a aliviar la ansiedad y a aumentar los sentimientos de autoestima y productividad. A medida que el mundo se reabre, se recomienda que hagas todo lo posible por mantener estos hábitos. Cambiar drásticamente las rutinas que ha establecido durante el último año y medio puede volverte a poner en un espacio de ansiedad. Disfruta del tiempo que tanto necesitas al aire libre, pero no te permitas alejarte demasiado del camino todavía.
  3. ¡Emociónate!
    Sí, lo sabemos, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero aquí está la cuestión, la mejor manera de eliminar la ansiedad sobre el futuro es reemplazar ese sentimiento con entusiasmo. Considera la posibilidad de escribir una lista de todas las cosas que planeas hacer cuando el mundo finalmente se vuelva a abrir. Esto te creará una sensación de esperanza y optimismo a medida que cambies tus pensamientos, dejando de mirar tanto a lo que te preocupa y poniendo más atención a las experiencias positivas que podrían estar esperándote. Esta lista puede abarcar desde algunos lugares a los que has estado esperando viajar o ver a familiares lejanos que dejaste de visitar hasta algo tan mundano como cortarte el pelo. Sé creativo y, lo que es más importante, ¡anímate!

Si estás luchando con la idea de la reintegración social, debes saber que no estás solo. Tómate tu tiempo y, si puedes, habla con alguien sobre cómo te sientes. Si eres introvertido, considera buscar un amigo extrovertido que pueda ayudarte a cambiar tu perspectiva. ¡También puedes intentar contactarme y reservar tu espacio de agenda para conversar conmigo!

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