Comunicación efectiva y el arte de rellenar botellas de arena

Mi madre coleccionaba cosas raras. Y no me refiero exclusivamente a mi padre, mi hermano y yo (que encajamos perfectamente dentro del enunciado), sino a cosas súper raras de veras: Una máquina de coser a pedal de la época de Charles Dickens, un cartapacio de cuero con viejas fotos en blanco y negro de gente misteriosa, un bosque chino en miniatura (con árboles, laguna, pagoda y hasta pajaritos) tallado en una delgada lámina de corcho y -lo que más me fascinaba de todo- un paisaje de 360 grados hecho con arena de colores y confinado gracias a magia para mi desconocida, dentro de una botella pequeña de vidrio. Me tomó un tiempo, una tarde y una playa, descubrir lo que esa maravilla artesanal me podía enseñar sobre cómo tener conversaciones efectivas. Aquí te cuento mis hallazgos.

Primero, déjame contarte por qué me gustaba tanto el objeto:

Metida dentro de una botellita de no más de 15 cm de altura había una estampa beduina fascinante: Un par de dromedarios, una tienda árabe, palmeras, montañas sinuosas, y un sol esplendoroso clavado en el cielo azul cobalto. Al girar el pomo sobre su eje, era posible recorrer el paisaje en todo su esplendor.

Aclaración obvia pero necesaria: Ninguna parte del paisaje estaba pintada dentro de la botella. Se había logrado gracias a verter arena de diferentes colores en el recipiente. Yo vivía maravillado con el artilugio y podía pasarme horas mirándolo embelesado: la precisión de las formas, los matices de los cuerpos, el detalle con que cada objeto era representado. No podía entender cómo era posible hacer algo tan bello con tan poca manipulación.

La comunicación efectiva también es un arte

“Si saber no es un derecho, seguro será un izquierdo” canta Silvio Rodriguez y yo coincido plenamente. ¡Tenía que saber cómo se hacían esas cosas!

Fue por eso que me puse feliz cuando en alguna vacación playera encontré – en un malecón que fungía como mercado de pulgas – a una persona que rellenaba botellas con paisajes de arena. ¡Por fin iba a conocer los misterios que me inquietaban desde niño!

Como corresponde a mi elevado nivel de fascinación con el asunto, me quedé allí, clavado, esperando ver al artista trabajar. Dediqué el resto de la tarde a contemplarlo en acción, afanado por descubrir los secretos tan bien guardados dentro de las botellas.

Mientras el hombre creaba sus obras a mí se me iba haciendo evidente que ese arte tan sutil tenía relaciones inesperadas con otro arte que me era más familiar: El arte de crear conversaciones efectivas.

La mayor parte de personas somos capaces de mantener conversaciones, aun cuando nuestra habilidad para desempeñarnos en ellas usualmente varía. Hay algunos con los que sentimos que es fácil conversar y comunicarse adecuadamente, mientras que con otras ello no sucede. La habilidad de iniciar y mantener buenas conversaciones con las personas que nos rodean es una habilidad esencial que nos permite no solamente iniciar relaciones mutuamente satisfactorias con la gente de nuestro entorno, sino también mantenerlas y convertirlas en vínculos de mutuo provecho.

Te voy a describir el proceso que siguen los grandes maestros de los paisajes en arena y a cada paso, te iré comentando cuáles son los aspectos de las conversaciones efectivas que se me ocurren relacionados con ellos.

Cuida la forma del mensaje

Las diferentes características del recipiente sirven para diferentes fines: Si es más chato, si es cilíndrico, si tiene un cuello más largo o una base más gorda. Si se te ocurre dibujar el mismo paisaje en todos los frascos, sin tener en cuenta su forma, estarías cometiendo un error. Los paisajes con muchos objetos se verán mejor en un frasco de base ancha, mientras que uno que solo tiene una figura predominante que se destaca, funcionará en uno con forma cuadrada.

Algo muy semejante ocurre con los mensajes que quieres comunicar: Tienes que tener el talento suficiente para adecuarlos dependiendo de las personas a los que los diriges. Quizás el mensaje sea solo uno, pero la forma de comunicarlo a cada quien -al igual que la forma del frasco- es de gran importancia y debe ser muy bien pensado.

Preocúpate de que tu mensaje sea claro

Sería muy poco inteligente usar un frasco de color o decorado para hacer paisajes de arena. En un caso, el paisaje no se verá claramente y en el otro, la decoración del recipiente distraerá al observador.

Con las conversaciones efectivas ocurre lo mismo. La esencia de ellas es asegurar que todo lo que es comunicado resulte ser transparente, de modo tal que no se deje nada en el terreno de las especulaciones o para que alguien asuma algo. La primera causa de los malos entendidos es la falta de claridad del modo como expresamos las cosas.

Planea la comunicación

El paisaje de arena solo puede ser elaborado de una manera: De abajo hacia arriba. Por lo tanto, la única manera de empezar es dibujando la parte inferior de la imagen para de allí en adelante, incorporar todos los elementos de los pies a la cabeza. Por lo tanto, tienes que planear muy bien todo lo que contiene tu imagen antes de empezar con el trabajo. Por ejemplo, si la figura contiene -digamos- una niña, un gato y un triciclo, tienes que empezar a dibujar el plano inferior, esto es dos pies, cuatro patas y tres ruedas y de allí ir subiendo. Si te equivocas u olvidas algo, tienes que volver a comenzar de cero.

De una forma equivalente, los mensajes que comunican en una conversación, para ser entendidos, necesitan ser expresados de una manera muy organizada que permita a los destinatarios de ella percibir rápidamente la lógica involucrada en las palabras que son dichas.

Hay varias maneras de lograr esto, pero la forma más básica es preparar adecuadamente lo que deseas comunicar. Esto implica – por ejemplo- agotar primero un tema antes de pasar al siguiente. El orden del trabajo es fundamental tanto en el paisaje de arena como en las conversaciones más efectivas.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Es necesario que los juegos de colores, luces y sombras y siluetas en la botella de arena sean las adecuadas para garantizar que percibamos con claridad lo que el artista quiere representar: ¿Son cerros?, ¿un árbol?, ¿una bandada de aves? Todo debe ser visible con claridad, pero sin abundar detalles que no aportan a la belleza o el significado.

Tal cual ocurre con la comunicación que desea ser efectiva: Es muy importante que seamos capaces de asegurar el uso de la menor cantidad de palabras posible: Solamente aquellas que aportan significado y permiten transmitir bien el mensaje. El uso de términos demasiado descriptivos o de oraciones que tengan demasiada extensión solo aportará complicaciones y restará claridad a tu mensaje.

El lenguaje no verbal

Al pintar paisajes de arena, el artista introduce los colores a través de un embudo pequeño que tiene un cilindro muy largo y delgado en la parte inferior. Mientras la arena es introducida, el artista alternadamente mueve el frasco (Lo inclina, lo gira sobre su eje, etc.) o lo mantiene quieto.

Este movimiento ayuda a crear ondas y ángulos que sirven para terminar de darle forma a algún objeto. Es decir, el movimiento o la falta de él, según el caso, resulta vital para qué la figura o elemento que queremos representar con la arena.

Cuando hablamos de conversaciones efectivas, este “movimiento” puede asimilarse al uso del lenguaje corporal. Las posturas, gestos con las manos, uso de expresiones faciales, miradas, pausas y silencios son herramientas de enorme valor para que el receptor de la comunicación reciba nuestro mensaje. Es gracias a los componentes de comunicación no verbal que las palabras adquieren mejor y mayor sentido, generan contextos que hacen más sencilla y clara la interpretación y en general, se te facilita la conexión con quienes se están escuchando.

¿Quieres saber más sobre cómo desarrollar tus capacidades de sostener conversaciones efectivas que te ayuden a cumplir con tus objetivos, sin importar cuáles sean?. Nada más sencillo: Háblame a francisco@theskillsdude.com y con mucho gusto te daré la información y orientación que precises.

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Escrito por Francisco Grillo Arciniega

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