¿Cómo desarrollar una creatividad nivel Tik Tok?

En medio de procesos de cambio, la mayor parte de nosotros quisiera contar con superpoderes de creatividad que nos permitan sacar de la manga remedios y salir del mal paso cuando hay problemas como una súbita reducción del ingreso, la pérdida de un empleo en la familia o (mucho peor aun) modificaciones drásticas en las condiciones en las que nuestro negocio se desempeñaba, como aconteció con viajes y turismo, restaurantes, modas y lujo y algunas otras.

Es entonces cuando casi envidiamos a personas capaces de descubrir y poner en marcha nuevos negocios, formas diferentes de hacer las cosas, dar soluciones innovadoras a viejos problemas y crear TikToks alucinantes que no podemos dejar de mirar.

El problema es que muchos de nosotros damos rienda suelta a las ideas equivocadas sobre creatividad que todos albergamos dentro de nuestras cabezas, verbigracia:

  • Que la creatividad es cosa de almas antiguas escogidas por alguna divinidad para inventar nuevas cosas;
  • Que la creatividad tiene que ver con la inspiración y;
  • (Esta es la peor) que la creatividad es inalcanzable por los simples mortales, hagas lo que hagas;

Yo fui atacado varias veces en mi vida por semejantes afirmaciones y como nos ocurre a todos con mucha frecuencia, a punta de repetirla varias veces, empecé a considerarla verdad absoluta.

Hasta que en Septiembre de 2013, mi hija menor se fue de intercambio durante un semestre a una universidad en Carolina del Norte. Allí, durante un curso de diseño de productos, recibió un encargo singular: “Trae para mañana 20 soluciones diferentes para dormir en un bosque”.

Las 5 primeras fueron más o menos sencillas de obtener, las otras 15 le costaron un esfuerzo enorme. Algunas soluciones eran interesantes, otras eran simplemente mamarrachos. Pero bueno, con gran esfuerzo completó las 20 ideas. En la siguiente sesión, el profesor, casi sin mirar las soluciones le pidió: “OK, para la próxima clase trae 60 ideas nuevas y diferentes sobre lo mismo”. Ella casi se desmaya, pero con un sobrehumano esfuerzo de voluntad (y el temor a un ridículo en tierras gringas) logró acumular las sesenta ideas. La siguiente clase fue más de lo mismo, solo que esta vez, el profesor pidió 120 nuevas ideas…

Pues bien, este sistema no es solo la alucinación insana de un docente desalmado, sino que es parte de toda una estrategia de desarrollo de la creatividad que ha sido extraordinariamente desarrollada por Keith Sawyer en su libro “Zig Zag: El sorprendente camino hacia una gran creatividad”.(1)

El método de Sawyer, que tiene para mí la enorme ventaja de la simpleza y la facilidad de comprensión y puesta en práctica incluso por parte de quienes no han sido iniciados en el mundo de la creatividad, tiene algunas características muy interesantes: Señala que el proceso para desarrollar la creatividad es uno que (a diferencia como otros presentan el tema) no funciona necesariamente de manera lineal (Es decir con un inicio ubicado en principio del método y un final, luego de una determinada secuencia de pasos), sino que consiste en un sistema de pensamiento en el que el orden de los pasos puede variar y alterarse según la tarea y el contexto.

Precisamente de esta característica deriva el nombre del libro: “Zig-Zag” porque la persona que lo pone en práctica no sigue una secuencia predeterminada, sino que va “saltando” entre las fases de acuerdo a la necesidad. Los pasos o fases son ocho (ya lo dijimos, no necesariamente secuenciales por más que suene muy intuitivo el orden en el que los presenta):

  • Hacer las preguntas correctas
  • Aprendizaje constante
  • Mantenerse atento a lo que nos rodea
  • Jugar
  • Generar ideas
  • Fusionar conceptos
  • Escoger alternativas
  • Poner manos a la obra

El libro no se queda en decirnos qué es lo que tenemos que hacer para desarrollar nuestra creatividad. Se ocupa también de guiarnos paso a paso en el “cómo conseguirlo”. De esa manera, al terminar cada capítulo en el que describe a profundidad las características de cada una de las ocho fases, propone al lector una serie de ejercicios que al ser puestos en práctica, vayan haciéndose conocidos y desarrollando nuestras capacidades en cada una de ellas.

Una vez que gracias al conocimiento y la práctica somos capaces de “dividir” a la creatividad en sus ocho pasos constitutivos, se nos hará más sencillo el saber qué hacer cuando nuestro proceso creativo se “atora” en algún punto específico. No obstante ello, el autor concluye con una serie de descripciones de situaciones factibles en el proceso de crear cosas nuevas que nos ayudan a discernir cuando es que nos hace falta profundizar aspectos de alguna de las fases.

De este modo, si estás pensando que necesitas desarrollar más tus capacidades creativas para encontrar soluciones nuevas a los problemas que la situación de cambio reciente nos ha puesto por delante, no dejes de darle una mirada a este libro genial. Te lo aseguro, no tiene desperdicio.

Si quieres más recomendaciones de libros sobre este tema (o cualquier otro de habilidades blandas), escríbeme a hola@theskillsdude.com. ¡Me encantará compartirte mis favoritos de toda la vida!

Escrito por Francisco Grillo

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