Tu capacidad de asombro

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo(…)”

Debo confesar que si hay algo que me cuesta muchísimo hacer es aprenderme algo de memoria. La frase con la que empiezo esta entrada de blog es una (muy honrosa) excepción. Esta oración, con la que García Márquez da comienzo a su genial “100 años de Soledad”, se quedó pegada sin apelación en mi memoria y hoy, después de medio siglo de haberla leído por primera vez, la recuerdo sin dificultad.

Siempre me pregunté por qué me ocurría esto, y con esa misma frecuencia rechacé la primera explicación facilista que se me venía a la mente. No, no era solo porque la novela me parece una obra de arte (son muchas las novelas que para mi, merecen la misma calificación sin que las recuerde al pie de la letra). Tenía que ser por otro motivo.

Y efectivamente, con el tiempo me di cuenta de que la magia de la frase está relacionada con el tema que quiero tratar en esta nota: La capacidad de asombro. ¿Te imaginas a un hombre a punto de perder la vida recordando un episodio específico de su infancia? No está haciendo un acto de contrición sobre lo bueno o malo que fue su paso por este mundo; tampoco está preocupado por el futuro de su familia, amigos y correligionarios. No. Está recordando un episodio que le llamó mucho la atención cuando era muy pequeño. Es la magia del asombro funcionando.

Nuestras responsabilidades aumentan a medida que envejecemos: hipotecas, pagos del automóvil, seguro médico y cuotas escolares, por nombrar algunas. Por mucho que queramos evitarlo, el ciclo de las obligaciones nos atrapa. Tanto es así, que podemos perder nuestro niño interior y con él, nuestra capacidad de asombro. Esta forma única de mirar el mundo es un regalo que todos deberíamos tratar de cultivar en la vida. Principalmente porque cuando somos niños, nacemos con un sentido natural de asombro, pero a medida que envejecemos, disminuye lentamente.

Entonces, ¿cómo lo recuperamos y por qué querríamos hacerlo? Antes de entrar en los beneficios, primero aclaremos qué es una sensación de asombro.

¿Qué es la capacidad de asombro?

En pocas palabras, una sensación de asombro es un sentimiento de deleite, sorpresa y admiración infantil ante el estado natural del mundo. Se refiere a ese sentimiento de fascinación agradecida con las cosas más pequeñas de la vida. Impulsa ese sentimiento natural de querer saber más sobre el mundo que te rodea, como un niño pequeño con una mente curiosa. Maravillarse te da un sentimiento positivo y te hace detenerte en la apreciación de esas cosas como la naturaleza que son más grandes que tú.

En tiempos como los actuales, en los que estamos regresando lentamente al trabajo presencial sin que las tensiones de la pandemia hayan terminado, más que nunca necesitamos formas de refrescar nuestras energías, calmar nuestras ansiedades y cuidar nuestro bienestar. Te puedo asegurar que nunca has oído hablar de una intervención potencialmente poderosa en el lugar de trabajo: el cultivo de experiencias de asombro. Al igual que la gratitud y la curiosidad, el asombro puede hacernos sentir inspirados y llenos de energía. Es una herramienta que hoy está atrayendo una mayor atención debido a los avances en la investigación.

Ventajas de fortalecer tu capacidad de asombro

Una saludable capacidad de asombro hoy puede suponer para ti ventajas como las siguientes:

  • Apreciar mejor las cosas pequeñas: La vida no está hecha mayoritariamente de momentos magníficos y de eventos extraordinarios. Está más bien compuesta de una serie de instantes fugaces, que si logramos apreciarlos adecuadamente, desprovistos de juicios de valor, pueden ser una fuente inagotable de dicha y asombro. Y lo mejor es que no cuestan nada: Ver un amanecer o una puesta de sol, apreciar la belleza de plantas o animales, disfrutar con la alegría de niños jugando. Todo ello está al alcance de nuestros ojos y normalmente lo ignoramos.
  • Nos hace mejores personas: Si te has fijado bien en tus reacciones, te podrás dar cuenta que cuando algo te llama la atención (o te asombra) tienes la tendencia a averiguar más al respecto. Si esta curiosidad y búsqueda de conocimiento la potenciamos, podrás darte cuenta de que tendrás la capacidad de acceder a nuevos enfoques de vida, nuevos conocimientos y nuevas habilidades, todo lo cual permitirá que seas una persona con mayor capacidad de adaptación a cambios.
  • Nos saca de la rutina: La mayoría de las personas tiende a caer en la rutina y completar las mismas tareas al mismo tiempo con la misma falta de entusiasmo. Sin embargo, mantener un sentido de asombro en la vida puede ayudarte a liberarte de la repetitividad mundana, haciéndote inherentemente más feliz. Cuando tienes una sensación de asombro, quieres explorar más. Ves el potencial de cada momento y quieres aprovecharlo al máximo. Naturalmente, comienzas a utilizar mejor tu tiempo con la apreciación de que la vida es un regalo y está llena de oportunidades.

¿Cómo desarrollar tu capacidad de asombro?

Aquí tomamos los consejos que nos proporcionan Fessel y Reivich, en la publicación de HBR que ya hemos citado:

Para personas individuales

Una forma simple y poderosa de experimentar asombro consiste en salir de tu mesa de trabajo para dar un “paseo de asombro”. Tómate veinte minutos para pasear y ser curioso y observar la belleza cotidiana a su alrededor, incluso en un lugar familiar como tu patio o vecindario. Esta instrucción ayuda a las personas a notar a los demás, así como a los lugares y las cosas por las que normalmente pasan corriendo, por ejemplo, una abeja revoloteando de flor en flor. Verás cómo al hacerlo te será posible sentirte inspirado, más tranquilo y más capaz de concentrarte.

Si no puedes alejarte de tu escritorio, aprovecha las maravillas que tiene al alcance de la mano en la Web. Varios estudios han demostrado que los videos pueden estimular el asombro. Tal vez te sientas inspirado por charlas de TED, o algunos documentales interesantes como los de Nat Geo. La armonía y la complejidad de la música también pueden elevar e inspirar asombro. Crea en Spotify tu propia “lista de reproducción asombrosa” y cuando te sientas atrapado, dedica unos minutos a ser atraído por lo que estás escuchando.

Otra opción es revisar sitios de noticias que difundan buenas noticias: actos de bondad, generosidad y perseverancia. Mantén un archivo de historias de bondad, benevolencia y decencia de la raza humana. Revísalo cuando te sientas abrumado o agotado y quieras elevarte. Una simple historia de una persona que marca la diferencia puede inspirar a otros en todo el mundo.

Para los integrantes de tu equipo

Si eres un líder de personas, puedes aprovechar el poder del asombro para ayudar a tu equipo con su energía y resiliencia y brindar empatía y apoyo emocional. Anímalos a compartir sus listas de reproducción de asombro y crea oportunidades para compartir experiencias de asombro iniciando reuniones con preguntas como “¿Qué te dejó sin aliento esta semana?” o “¿Qué te hizo feliz de estar en este planeta?” (Contribuye también con tus propias historias y comparte el impacto que tuvieron en ti mismo).

¿Quieres obtener más herramientas para cómo gestionar tus propias emociones y adaptarte mejor a los cambios? No dejes de visitar mi página en Udemy y buscar mi curso “Soft Skills para recuperarte: Tus primeros superpoderes”. Si quieres asombrarte al respecto, te diré que cerca de 300 personas lo han seguido en dicha plataforma y lo han valorado con cuatro o cinco estrellas.

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