El error de Wisin y Yandel

Te aconsejo que no te dejes llevar por la primera impresión al leer el título y las frases iniciales de esta entrada de blog. Te aseguro que lo que trae para ti es menos frívolo de lo que parece.

Corría agosto de 2006 y el grupo casi creador del Reggaetón, Wisin y Yandel lanzaba su canción “Pam Pam Pam”. Los amantes del género recordarán algunas secciones de la letra, sobre todo cosas tan notables como “Bailando la toqué y ella se dejó (…)” y “Mónica tú eres la mujer biónica (…).”

Pero la frase que a mí realmente se me quedó de entre todas las contenidas en el tema, fue aquella que decía: “Hambre y sueño es lo que usted tiene, acuérdese de eso…”

Muchos de nosotros pensamos, al igual que Wisin y Yandell, que para recuperarnos de las largas jornadas, para recargar toda nuestra energía y estar listos pare enfrentar con nuestra fuerza intacta los duros golpes que esta vida se complace en propinarnos, basta con comer y dormir. Indudablemente hay algo de verdad en el asunto. Sin alimentarnos bien ni cumplir un mínimo de horas de sueño, no podremos sobrevivir durante mucho tiempo.

Sin embargo, debe haberte ocurrido alguna vez que luego de haber cumplido tus 8 horas oficiales durmiendo, te despiertas con una sensación de agotamiento similar o mayor que la que tenías al acostarte. Pues bien, no es que hayas tenido problemas con el colchón ni que la causa del asunto fuera que olvidaste apagar la tele. Es que las medidas que debes tomar para descansar y recuperar energías no se limitan a calmar tu hambre y sueño.

Cuando Jackie y yo teníamos poco tiempo de casados, veíamos con asombro que una pareja de amigos de nuestra edad, con menos tiempo de matrimonio que nosotros, tenían una práctica que nos parecía inconcebible: Tomaban vacaciones solos. Si, así como lo lees, Juan, el marido, se iba una semana de viaje sin llevar a María y ella hacía lo mismo en otras oportunidades. Recuerdo que pensábamos: “Será que se aburren juntos o no se toleran” y no llegábamos a entender bien el punto. Con lo que te diré más adelante en este artículo lo entenderás.

Y es que nosotros también teníamos el síndrome de Wisin y Yandel: Creer que mientras duermas bien y te alimentes correctamente, no habrá nada más que necesites para ser feliz. Eso es un error. El descanso físico, ese que consigues luego de dormir bien, no es el único tipo de descanso que tu organismo necesita para reponerse y mantenerse en capacidad de funcionar correctamente.

Stephen Covey, en sus “7 hábitos de la gente altamente efectiva” (1), decía que el séptimo hábito, pero no por ello el menos importante, era el de “Afilar la sierra”. El nombre del hábito es obviamente una licencia literaria, a lo que realmente se refería es a la importancia de renovarse, ya que este hábito es el que hace posibles todos los demás. “Afilar la sierra” se enfoca en la renovación en cinco dimensiones: física, espiritual, mental, social y emocional. El equilibrio entre estos aspectos es fundamental en la vida y es un tema que varios filósofos han tratado de manera extensa.

Recordé esto en cuanto leí un artículo interesante que me hicieron llegar hace poco, escrito por Deanna deBara y publicado en el blog de Trello. El artículo dice que debemos potenciar siete tipos de descanso que son los que el cuerpo necesita para alcanzar nuestro mayor estado de felicidad y productividad.

Estoy de acuerdo con lo que estás pensando en este momento. Siete son muchísimos tipos de descanso y no tengo la más pálida idea de cuáles son. Pues calma, vamos uno a uno con ellos:

  1. Descanso físico
    Este ya te lo sabías, aunque no se trata solo de dormir. Hay otras maneras de recuperar el potencial físico de tu cuerpo, tales como ejercitar, hacer yoga o tomar un masaje.
  2. Descanso mental
    Aquí hablamos de que sea tu cerebro quien haga una pausa y descanse. En muchas oportunidades estamos desbordados y nos cuesta dejar de pensar en las cosas que nos atormentan. Este es el tiempo en que debemos tomar una pausa mental. Para ello, suele ser útil dejar de hacer lo que estás haciendo y salir a dar un paseo. Otro modo interesante es poner por escrito antes de irte a dormir, esos pensamientos que se rehúsan a dejar nuestra cabeza. El solo hecho de moverlos de lugar, como pasar de tu cabeza a una libreta de notas, suele hacer que nuestra mente deje de pensar en ellos.
  3. Descanso emocional
    Nuestros sentimientos suelen ser difíciles de manejar para la mayoría de nosotros. Con frecuencia cuestionamos nuestras emociones porque nos parecen incorrectas, inadecuadas o simplemente, creemos que son señas de debilidad. Es por eso que las contenemos y evitamos mostrarlas ante otras personas. Necesitamos descanso emocional cuando estamos atrapados en complacer a las personas, como decir que sí a un compromiso, aunque quieran decir que no, o sentir que tienes que proyectar cierta imagen respondiendo siempre con “¡estoy súper bien!” cuando alguien pregunta cómo te va, a pesar de que en realidad no es así.
  4. Descanso social
    Esto es lo que hacía preventivamente nuestra pareja de amigos Juan y María. El descanso social consiste en buscar conexiones sociales positivas, energizantes y de apoyo, o simplemente tomar un descanso de la socialización por completo. Las personas a menudo necesitan descanso social para evitar que sus relaciones los dejan sintiéndose agotados y sin energía.
  5. Descanso sensorial
    En la era del trabajo en casa, es habitual mantener largas horas de conexión con el centro de labores y al tiempo que multiplicamos nuestras conversaciones por chat y los grupos de WhatsApp a los que pertenecemos. Junto con ello, las demás redes sociales nos bombardean de información de distinta naturaleza: Cadenas de oración, niños extraviados, homenajes a parientes fallecidos, mensajes políticos y muchas más cosas por el estilo. Todo ello tiene un efecto tremendo en nuestro ánimo y es necesario ponerle pausa. El descanso sensorial consiste en dar un respiro a tus sentidos. Las personas necesitan descanso sensorial cuando abruman sus sentidos con estímulos constantes, como en los casos que hemos mencionado.
  6. Descanso creativo
    Los tiempos que vivimos parece impulsarnos todo el tiempo a ser absolutamente productivos: Cada minuto del tiempo en que estamos despiertos deberíamos estar dedicados a estar produciendo resultados: Económicos, intelectuales, sociales o lo que sea. Esto es una muy mala manera de entender el sentido de nuestra existencia. El descanso creativo consiste en exponerse a entornos artísticos, basados ​​en la naturaleza o innovación, sin sentir la necesidad de producir una creación, para así acoger la sensación de inspiración que los acompaña. Un descanso creativo te ayuda cuando te sientes estancado, sin inspiración e incapaz de desarrollar nuevas ideas o soluciones a tus problemas.
  7. Descanso espiritual
    Se trata de conectarte con algo más grande que tú. Las personas necesitan descanso espiritual cuando se encuentran tan atrapadas en sus problemas que no pueden ver o conectarse con el panorama general. Wayne Dyer dice que la palabra “Hechicero” en inglés Sorcerer, proviene de Source, en que se traduce al español como “Fuente”. La conexión con esa fuente nuestra, que da sentido a nuestra vida, es lo que nos ayuda a reconectar.

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