¿Cómo causar una excelente primera impresión sin abrir la boca?

¿Te has dado cuenta de que hay personas que conquistan a los demás aún antes de pronunciar una sola palabra? Parece ser gente dotada de un magnetismo enorme, que atrae atención y miradas.

No se trata solo de celebridades o de influencers en las redes sociales. Se trata más bien de gente que se sabe de memoria y pone en práctica algunos trucos que te voy a compartir aquí mismo.

Técnicamente hablando, una “primera impresión” consiste de los acontecimientos que tienen lugar durante los primeros siete a diez segundos posteriores al primer encuentro que tienes con una persona desconocida.

“No tienes una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión”

Es una de esas verdades incuestionables con la que nos encontramos cada cierto tiempo. Sin duda, estos primeros segundos son el tiempo más valioso dedicado a un tercero, que tienen la capacidad de determinar si en lo sucesivo, vamos a mantener con ellos una relación de calidad o no.

Esta es en definitiva la razón por la cual debemos ser tan cuidadosos en aprovechar al máximo este escaso tiempo y asegurarnos de que luego de transcurrido este, nuestro interlocutor se lleve el mejor concepto posible de nosotros.

Felizmente, existen algunos sencillos consejos que cualquiera de nosotros puede poner en práctica para asegurar que estamos causando una excelente primera impresión. Los comparto de inmediato contigo.

Administrar la sonrisa

Todos sabemos que es bueno sonreír. De hecho, gracias a las neuronas espejo que tenemos en el cerebro, una buena sonrisa es contagiosa y predispone bien a quienes nos ven sonreír. El único problema es que este es un cuento muy conocido y por ello, es muy frecuente que nos encontremos con un montón de falsas sonrisas por el mundo.

¿Cómo hacer para que la nuestra no caiga en tan odiosa categoría? La respuesta es administrarla.

Si desde el mismo instante en que conocemos a una nueva persona mostramos nuestra más amplia sonrisa de 38 dientes, lo más probable es que nuestro interlocutor intuya que se trata de algo fingido. Al fin y al cabo, este no ha hecho nada para hacernos sonreír, así que es fácil imaginarse que no es una sonrisa auténtica. Lo que tenemos que hacer es ir de a poquitos: Cuanto más te tardes en mostrar tu sonrisa, más creíble serás: Como todo lo escaso, se aprecia algo que no es sencillo de hallar. Además, entrénate en sonreír por “etapas” en lugar de pasar de 0 a 100 en 3 segundos. ¿Cómo lograr esto?

No dispares sonrisa inmediata ante alguien: Míralo a la cara, valóralo y luego de un par de segundos, recién sonríele. Primero de manera apenas perceptible, luego de una forma más evidente y solo después de unos minutos, de manera amplia y completa. Esto hará que la gente sienta que es una sonrisa solo para ellos. Además, le harás pensar que la sonrisa esa que “te ha sacado” es fruto de su propio gran encanto y atractivo. Va a sentir su ego alimentado y te lo va a agradecer mucho, considerándote una persona con la cual vale la pena relacionarse.

Miradas matadoras

Todos somos extremadamente sensibles ante las miradas. De hecho, algunos las “sentimos” aun cuando no estemos viéndolas. Por lo tanto, cada vez que te encuentres frente a una persona, haz contacto visual. Si alguien nos mira fijamente, nos sentimos importantes y se nos despierta el interés.

Mirar fijamente también te da un aire de persona inteligente: Que observa antes de hablar y eso es un elemento de gran valor que no deberíamos desperdiciar al momento de tratar de causar una excelente primera impresión. ¿Cómo hacerlo?. Mira a la persona con suave persistencia mientras habla. Cuando deje de hablar, síguelo observando, como si te costara dejar de hacerlo. Te aseguro que eso despertará tal curiosidad en tu interlocutor que va a quedarse fascinado contigo. Recuérdalo siempre: La mayor parte de nosotros busca reconocimiento y uno de los aspectos más interesantes de ser reconocidos es llamar la atención de terceros. Haz que tu mirada te ayude a lograr dicho cometido.

Pararte como los trapecistas

¿Te acuerdas cuando te llevaban al circo y salían los trapecistas? De lo alto de la carpa bajaba una cuerda con un “bocado” de cuero que la artista sujetaba entre sus dientes, mientras la remolcaban hacia arriba. ¿Recuerdas su postura? Todo su cuerpo reflejaba confianza, seguridad, solvencia, capacidad, fuerza: Los trapecistas mantenían la espalda recta, los hombros bien tirados hacia atrás, el pecho muy prolongado hacia adelante, el cuello muy estirado, la barbilla siempre hacia adelante.

Para mí no hay mejor manera de proyectar éxito que pararse de esa manera. Practica la buena postura, hazla un hábito. Cada vez que entres o salgas por una puerta, recuerda hacerlo con buena postura.

Y lo curioso con esto es que tal como te comenté en otra de mis cartas anteriores, la buena postura no solo causa una excelente impresión ante terceros, sino que debido al fenómeno de la “cognición corpórea”, la buena postura y la actitud erguida de nuestro cuerpo envía señales específicas a nuestro cerebro, que se imagina que en efecto, estamos viviendo un momento de gran éxito y segrega neurotransmisores que nos dan más confianza y seguridad.

Trátalos como a un viejo amigo

El secreto para hacer feliz a las personas es mostrarles lo mucho que te agradan. Si has usado correctamente los tres primeros consejos, pero tu cuerpo no está relajado y en actitud de apertura, entonces puedes terminar dándole a la otra persona señales contradictorias. El gran problema aquí es que es difícil ser naturalmente abierto ante gente nueva. Tenemos temor de parecer inapropiados, dudamos sobre el modo como van a reaccionar frente a nosotros, no tenemos claridad sobre qué es lo que realmente les agrada y que no.

Pues bien. Hay un truco interesante que puedes utilizar: Finge que esa nueva persona es un viejo amigo, muy querido, que no ves hace años y al que le perdiste la pista. Así que piensa para tus adentros: ¡Wow!, ¡qué increíble encontrarte, aquí frente a mí, después de tanto tiempo!

Este modo de pensar va a desencadenar en tu subconsciente una serie de reflejos en todo tu cuerpo, que van a mostrar efectivamente la alegría de tener a esa persona al frente. Eso da mensajes poderosos por las razones ya explicadas. A la gente le encanta percibir que le resulta agradable a alguien más, que su interlocutor lo valida y que le muestra interés.

Limita los movimientos involuntarios

Por si no lo sabes, una de las señales más claras de que estamos mintiendo, provienen de nuestro lenguaje corporal. El estrés asociado a tener que decir cosas que no son verdad y estar prestando excesivo cuidado a lo que decimos para que “todo cuadre”, suele encontrar otras vías de escape, sin que podamos ser capaces de evitarlo.

Estas vías son generalmente movimientos corporales involuntarios: apretamos los labios, evitamos miradas, nos tocamos la nariz, nos jalamos una oreja o cualquier otra cosa parecida. Ello naturalmente, levanta la alerta de nuestros interlocutores, quienes empiezan a pensar que quizás no estamos siendo todos sinceros y naturales que deberíamos. Pues bien, el consejo es: evita cualquiera de esos movimientos extraños. Puesto del modo más amplio posible, evita poner tus manos cerca de tu cara, dado que ello puede hacer sentir a tu interlocutor que tratas de ocultar algo.

Practica repetidamente estos consejos y verás cómo mejora de manera radical la primera impresión que causas a otrxs. Si quieres conocer más consejos sobre cómo mejorar tus habilidades de relacionamiento interpersonal, no dejes de visitar la sección de CURSOS o de seguirnos en redes sociales: @theskillsdude.

Escrito por Francisco Grillo Arciniega

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